Noticiero Mar Menor - La AGA recibe a su avión del siglo XXI: el Pilatus que volará en el cielo del Mar Menor

          

La AGA recibe a su avión del siglo XXI: el Pilatus que volará en el cielo del Mar Menor

San Javier
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Jornada histórica en la Academia General del Aire de Santiago de la Ribera. En la historia de la aeronáutica militar destacarán el 14 de septiembre de 2021 como el día en que llegaron los primeros Pilatus, el modelo de avión del siglo XXI para la formación de los pilotos militares. Su silueta, una fusión entre el esbelto y aguileño C-101 y la Pillán, con su morro achatado por la hélice. 

Pasaban unos minutos de las 13,30 horas cuando aparecieron las luces de los dos aviones en el cielo nublado del Mar Menor. Venían con el viento de cara, molesto de más, lo que les hizo variar el plan de ruta. Hicieron escala en la ciudad francesa de Perpiñán, ya que el vuelo desde Suiza excede la autonomía de 1.300 kilómetros del Pilatus

Tras unas pasadas ante el personal de la Academia General del Aire y el protocolo que esperaba en la pista de aterrizaje, tomaron tierra en la plataforma principal y llegaron, en rodaje lento, hasta el lateral de los hangares de la base costera. Los dos aviones, recién pintados con la franja roja y amarilla que los distinguirá en el cielo de entre otros Pilatus del mundo, fueron recibidos con aplausos. 

Son los dos primeros de la flota de 24 aeronaves PC-21 que ha comprado el Ministerio de Defensa para impulsar la formación de los pilotos del Ejército del Aire a un nuevo tiempo. De lo analógico a lo tecnológico. De los cuadros de mandos con relojes y palancas, a las pantallas líquidas digitales. 

Al abrirse la cúpula de la cabina, salió el comandante Marco Delgado, el profesor de la AGA que voló ayer en uno de los Pilatus que pisó por primera vez tierra española. En el asiento delantero, le acompañaba el piloto sudafricano Patrick Willckoc, de la plantilla de la compañía suiza. En la otra aeronave -11 metros de largo y 9 de envergadura de ala a ala-, pilotaba el alemán Mendel Martin, también de la casa Pilatus, con el general Luis Antonio Machés Michavila, de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa. 

CÓMO ES EL PILATUS

De fabricación suiza, el Pilatus -ECO-27 para los pilotos militares- alcanza los 8 kilómetros de altitud y los 700 kilómetros por hora. "Comparado con el Eurofighter es un bajón", reconoce el comandante Delgado. El alumno viaja en la cabina delantera con el profesor detrás. "Es más seguro, primero porque es nuevo", señala el comendante Delgado.

Destaca las nuevas prestaciones el capitán David González, cinco años con el F-18, fue uno de los primeros cuatro pilotos españoles que han ido a Suiza a completar el curso de adaptación al sistema Pilatus. "Cuenta con piloto automático, que permite volar con los datos que le introduces en el sistema", afirma. Además está equipado con GPS, radar virtual para interceptaciones aéreas y ataques terrestres, y un sistema que advierte con voz dónde están los aviones de alrededor, que pueden estar conectados a través de las pantallas de cada cabina. 

VENTAJAS PARA EL SISTEMA DE FORMACIÓN

El Pilatus se acerca más a los sistemas de armas que utilizarán los alumnos de la AGA en sus nuevos destinos, como el Eurofighter o el F-18. Con este modelo, el Ejército del Aire ha querido reducir la distancia tecnológica que había entre el aprendizaje de vuelo y los aviones reales que después tendrán que pilotar los oficiales. 

El sistema Pilatus va más allá del avión de turbohélice. Incluye un simulador con pantallas táctiles y otro que simula el vuelo de forma casi real. "El alumno interactúa y puede avanzar más rápido o más lentamente, de modo que haya una evaluación continua por el profesor", señala el teniente coronel Martínez-Pardo. Uno de los simuladores utiliza imágenes por satélite, lo más parecido a la sensación real de volar. 

La tecnología permite cargar una misión en el ordenador del simulador y ver sobre la marcha los errores que el alumno pueda cometer. Otro dispositivo consta de una réplica exacta de la cabina de vuelo con el fin de simular una situación de emergencia. 

"Cada hora de vuelo real, que es muy costosa, se optimiza, ya que el alumno ya ha tenido esa experiencia casi real antes", explica el responsable. "Al potenciar la simulación, pasaremos de distribuir la formación del piloto en un 80% del tiempo en horas de vuelo y un 20% en simulación, a tener un 60% de vuelo y un 40% de simulación, hasta llegar al 50% de ambos", indica Martínez-Pardo. 

LA SEGURIDAD

No han olvidado en la AGA los tres accidentes aéreos en los que perdieron a cuatro militares, dos de ellos pilotos experimentados de la patrulla acrobática Águila, un profesor de vuelo veterano y una alumna de tercer curso. Un impacto que será difícil de borrar y, por otro lado, una investigación aún abierta. Desde la AGA han defendido en todo momento el buen estado para volar de los C-101 y su riguroso control técnico, pero  todos coinciden, desde pilotos a responsables militares y también en el equipo de mantenimiento, que el nuevo avión es "más seguro". 

 "Su mantenimiento es más sencillo", aseguró el teniente coronel Martínez-Pardo. "Tiene ciertas características similares al C-101 pero con el factor tecnológico que buscábamos", afirma. Su tecnología es capaz de indicar a los técnicos de mantenimiento qué deben hacer en cada momento. Una situación muy diferente a la del aprovechamiento de las piezas de unos aviones para otros, que se realizaba hasta ahora con los reactores. Con el Pilatus, la AGA tendrá un fondo de piezas de repuesto más necesarias, y otro estará en Albacete con las menos frecuentes. 

LA PATRULLA ÁGUILA

De momento, la patrulla acrobática seguirá volando con los C-101 hasta que los últimos aparatos apuren su vida útil. "El pilatus es un avión muy avanzado, pero es de turbohélice. Ya no jugamos en primera división en una exhibición acrobática porque las otras patrullas llevan turbojet. Veremos en 10 o 15 años qué decisión se toma", responde el teniente coronel sobre el futuro de los águila. 

Los pilotos de la AGA ya han manifestado sus reticencias al turbohélice para las acrobacias aéreas, aunque la patrulla suiza y la polaca emplean este modelo de avión para sus exhibiciones. 

OBRAS EN LA AGA

El sistema integrado de formación empezará el tierra. Defensa derribará el edificio de las Fuerzas Aéreas de la base costera para levantar un centro inteligente que estará terminado en octubre de 2022 para acoger los dos simuladores, con sensación de vuelo casi real, y el resto del sistema operativo. "El sistema tiene que valer para entrenar a los pilotos de caza, los de transporte, los de helicóptero y los de drones", indica el teniente coronel Ildefonso Martínez-Pardo, jefe de la Fuerza Aérea de la AGA.

En este curso comenzarán a entrenar con el Pilatus solo los alumnos de cuarto curso, pero Martínez-Pardo quiere tener implantado por completo el programa suizo para el curso 2022-23. También habrá un nuevo hangar para que los flamantes turbohélices no sufran la erosión del sol y el salitre marino. 

 

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