"En las obras hay a quien aún le cuesta aceptar que una chica los dirija"

Empleo y formación
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Los tres mejores expedientes de la Escuela de Caminos y Minas (EICM) de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) corresponden a alumnas, pese a que los varones les duplican en número. Las tres estudiantes han conseguido contrato pre-doctoral (de la Fundación Séneca y del Ministerio de Educación) para iniciar el doctorado en Ingeniería Civil, Minería y Ambiental y se han reunido hoy miércoles con el rector, Alejandro Díaz, el director de la EICM, Manuel Alcaraz, y el director general de Universidades e Investigación, Juan Monzó, con motivo del Día de la Mujer.

Las investigadoras coinciden en que no han sufrido discriminación en la Universidad, aunque “en el mundo de la obra sigue costando ver llegar a una mujer con casco, cuesta aceptar que es la chica la que dirige”, según ha comentado Sonia Olmos Espinar, vecina de La Unión. “En la Escuela nos hemos sentido arropadas por compañeros y profesores”, ha contado por su parte Francisca Marco Cutillas, natural de Abanilla. “Al ser pocas, somos una piña”, abundaba la cartagenera Encarni Martínez Moreno.

“Lo fundamental es que las mujeres accedan a los estudios de ingeniería”, ha resaltado el rector, celebrando que en la Universidad exista “más igualdad que en el resto de la sociedad”. El director general ha afirmado que “necesitamos la visión femenina en la ingeniería”, una profesión desde la que “se transforma el mundo”, en palabras de Alejandro Díaz. “Me decidí por la Ingeniería de Caminos para mejorar mi entorno, por su vinculación con la sociedad”, ha reconocido al respecto Encarni Martínez.

Reflexionando sobre las desigualdades que encaran las mujeres, las alumnas aprecian que, pese a que el reparto de tareas domésticas se está equilibrando, la mayor responsabilidad recae sobre las féminas. “La obligación que tiene mi hermano en casa es más laxa que la mía”, ha ejemplificado la investigadora cartagenera. “El hombre tiene que implicarse en los cuidados de igual forma que la mujer para que desaparezca la brecha salarial”, ha añadido Monzó, apostando por un trato legislativo equitativo en cuanto a los permisos de maternidad y paternidad.

“La maternidad de una investigadora se va más allá de los 30 años, porque antes de tener un bebé tienes que afianzar tu posición”, ha añadido Francisca Marco. “La responsabilidad debe ser compartida, no sólo debe hacer sacrificios la madre”, ha proseguido Encarni Martínez. “Si el entorno familiar te apoya, se puede compaginar la maternidad con la carrera investigadora o profesional”, ha concluido Sonia Olmos. Las tres rechazan las cuotas y piden que "se valore nuestro esfuerzo con independencia del género".

FOTO: Encarni Martínez, Francisca Marco, Sonia Olmos y Alejandro Díaz.

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