Sensaciones

Gastronomía
Fuente

Sonia Egea Latorre

La gastronomía te hace viajar en el tiempo, te permite estar en el presente y en el pasado

Me presento en este diario digital marmeronense con el fin de hablar de gastronomía, pero antes quiero hacer una breve declaración de intenciones que será el pilar sobre el que escribiré esta columna: la sinceridad.

Para mí es una gran oportunidad poder plasmar mi opinión personal y profesional en este espacio, y así contribuir con mi experiencia a que todos aprendamos y exploremos este mundo de sabores, texturas y matices.

Hablaré de gastronomía, de restaurantes y de los secretos culinarios que se conservan en las cocinas particulares con sus platos típicos de aquí y de allá. Hablaré de bodegas y de sus vinos. Os describiré mis sensaciones en catas de diferentes temáticas y de mis visitas a las plazas de abastos en las que descubra nuevos productos. Procuraré manteneros al día de eventos gastronómicos tanto de fuera como de nuestra región.

Pero antes de todo me gustaría ocupar vuestra atención un poco más y contaros algo sobre mí y por qué quiero escribir ahora. La gastronomía ha tenido un papel muy importante en mi vida. No fue crecer y saber que quería dedicarme a esto, y digo esto porque al igual que yo, quiero que vosotros entendáis cómo descubrí mi vocación.

Me considero una persona sensible. Las ilusiones que tengo hoy están llenas de momentos con personas que me acompañaron y que aún me acompañan, y todas han influido en mi camino profesional.

De muy joven ya le daba importancia en la interpretación de las sensaciones olorosas en aquellas zonas del cerebro que se relacionan con las emociones y los sentimientos. La mente viaja a otra parte y en ese momento los olores se transforman en recuerdos. De eso se trata, la gastronomía te hace viajar en el tiempo, te permite estar a la vez en el presente y en el pasado.

Quiero hablaros de él, mi abuelo. Él empezó a llenar mi mente de momentos que hoy me hacen avanzar con fuerza. Recuerdo las tardes en San Blas cogiendo vinagrillos, una flor que pocos murcianos no conocerán, recubre los bancales de nuestra huerta con sus pétalos amarillos y su aroma suave y frágil. Mordía el tallo y sentía la textura crujiente, el líquido agrio envolvía toda mi boca, me hacía cerrar los ojos y apretar. Recuerdo que él me explicaba cómo sacar el fruto de las piñas. Su fina y seca cáscara, el olor a pino, a humedad y a tierra.

Viene a mi mente una mañana calurosa en el Mar Menor. Él sacó del agua un berberecho, lo abrió y me dijo: “¿quieres probarlo?”. Lo cogí con las gafas de bucear aún puestas y casi llenas de agua. Pensé  que estaba loco pero lo probé. En ese momento sentí la intensa salinidad y frescura del mar y una suave textura.

A los ocho años mis padres me llevaron a Casa Alfonso, en Campoamor, mi primer restaurante con estrella Michelín. No puedo describrir cuánto me entusiasmó. Comprendí que la gastronomía, es más, mucho más, son colores, olores, sonidos, texturas, sabores: un universo de sensaciones.

Comencé mi trayectoria profesional en el Instituto de Educación Secundaria La Flota en Murcia y estudié Servicios en Restauración. Puse en práctica estos estudios y trabajé en La Manga del Mar Menor y en Granada como camarera y tuve la oportunidad de aprender coctelería. Continué en el entorno de la cocina japonesa y decidí especializarme en la escuela Hoffmann de Barcelona mientras trabajaba como jefa de partida sushiwoman. Volví a nuestra región y tuve la oportunidad de formarme y conocer el mundo de los quesos artesanales durante dos años. Mientras, en el último año cursé la titulación de Barista Factory en las instalaciones de Salzillo tea and coffee. En la actualidad centro mi formación como sommelier en La Diligente Compañía de Vinos.

Fue cuando terminé la formación de sushiwoman cuando me planteé la pregunta de cuál sería el siguiente paso. En ese momento entendí que no era capaz de elegir una especialización, sentía que todo es interesante. ¿Por qué elegir una si las quiero todas?

Y aquí estoy, descubrí mi vocación, llegar a ser crítica gastronómica. Una profesión en la que es necesaria la formación continua en distintas áreas para saber valorar en su conjunto una experiencia gastronómica. Para mí el significado de estas dos palabras es enorme y soy consciente de que es un camino largo y para tener un buen criterio hace falta tiempo, experiencia y formación. Como he dicho al principio es para mí una oportunidad escribir en el noticieromarmenor y espero que este comienzo sea tan bueno como lo que me hace sentir formar parte de ello.

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