Noticiero Mar Menor - "Ha llegado ese momento en que vas a la farmacia a comprar fibra saciante"

          

"Ha llegado ese momento en que vas a la farmacia a comprar fibra saciante"

Vida Sana
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Mañana empiezo la dieta -dices sobre la báscula y con el bikini puesto mientras das gracias a que, aunque no te ves las bragas del bañador, al menos sigues viéndote los pies-. Entras en Internet, te descargas una apps de fitness y te apuntas a pilates, zumba, fitboxing y crossfit. Lo que necesito es un buen entrenador personal que me toque el silbato por la mañana y me ponga en marcha.

Caminas con paso firme hasta la farmacia en un febril estado de guerra contra los michelines. Al llegar buscas un carro de la compra porque te piensas llevar media tienda. No hay. En Mercafú, sí -piensas contrariada-.

Por favor, pides a la boticaria, dos batidos de chocolate trufado con virutas de menta y dos de vainilla al güisqui; uno de fresa con frambuesas del Pirineo francés y tres de café de los bosques salvajes de Brasil.

¿Salado tiene algo?, bien. Pues una caja de crema de champiñones con jamón, puerro y cebolla crujiente. Una de creps de parmesano a las finas hierbas y otra de roquefort a la pimienta.

Para picar entre comidas pides barritas. ¿Tienen saladas?, entonces, ¿solo hay de queso? La verdad que no sé por qué no las hacen de más sabores.

Pues déme dos cajas de barritas de cereales, miel y almendra cero grasas; cuatro de chocolate tartufo con Oreo y siete de moka caramelizada doble malta. Perdone, quería decir doble nata.

Te acercas a la manceba y le preguntas con cierta complicidad: ¿Tiene algo para el estreñimiento?

Mientras sirve el pedido buscas en el expositor complementos nutricionales. Echas de menos el carrito.

Alga espirulina y fibra saciante con glucomanano sabor a caramelo. Un fusion foods de quinoa y bayas goji; dos de energy sport  de almendra, cacahuete y arándanos. Un bote de carbonato de magnesio y una crema reductora efecto lifting con hialurónico Princesas Reales.

Sal sin gluten ni grasas saturadas; sacarina ultra light y aceite de oliva 0 calorías.

La tarjeta de crédito ya suda sangre cuando en la tienda de deportes compras lo último en equipamiento Operación Bikini.

Vas 'muerta'. Compras fruta y verdura ecológica y para relajarte tomas en El López una marinera con anchoa y boquerón; un tomate 'partío' con olivas y una caña bien fría.

Abres el periódico y lees un artículo muy interesante que explica por qué la vida mejora después de los 50.

Por lo visto, es una  teoría que ha desarrollado  el periodista e investigador norteamericano Jonathan Rauch, quien ha publicado un libro  que se titula 'La curva de la felicidad: Por qué la vida mejora después de los 50'. Rauch, en su estudio, asegura que los niveles de satisfacción caen entre los 20 y los 30 años y llegan a su tope sobre los 40. Sin embargo, comienza a mejorar a los 50 donde sube hasta los 80. A esta curva se la llama curva de la felicidad.

Miras tu curva de la felicidad a la vez que bebes un trago de cerveza; piensas que tampoco tienes tanta tripa y que lo que dice el americano ese ya lo sabías tú. Que ya estás en una edad en la que ya no tienes el kiwi para macedonias.

Llegas a casa y guardas la compra.

Sonríes mientras preparas para comer un buen caldero con su mújol y su dorada del Mar Menor; su arroz de Calasparra, sus pelos de azafrán y su ñora.

Y dándole al mortero, ya con el alioli bien espeso, decides que, si eso, el lunes empiezas en serio.

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